El Gran Aporte de los Entrenamientos de Altura

Enviado por Edith Mota el Mié, 11/10/2017 - 14:27
El Gran Aporte de los Entrenamientos de Altura

Regularmente cuando los atletas de zonas costeras van a competencias en zonas de altura, se les dificulta el rendimiento y la destreza que obtuvieron en entrenamientos, las delegaciones de selecciones de alto rendimiento se concentran hasta un mes antes de competir, de manera que puedan adaptar el cuerpo a la altura.

Básicamente, la clave del entrenamiento en altura consiste en aumentar la resistencia del cuerpo humano acostumbrándolo a un entorno en el que dispone de poco oxígeno, circunstancia a la que el organismo reacciona produciendo más glóbulos rojos, y aumentando así la resistencia del deportista cuando éste regresa al nivel del mar.

En esta práctica la genética juega un papel indiscutible ya que, para que se produzcan estos cambios, la predisposición del cuerpo humano es clave. Salvo en casos muy concretos, o después de estancias muy largas, los cambios en el organismo revierten en menos de una semana, de ahí la importancia de realizar este tipo de entrenamiento justo antes de acudir a una cita deportiva. Por lo tanto, no sirve de nada planificar un entrenamiento en altura al principio de una pretemporada cualquiera, puesto que sus beneficios son a corto plazo y deben amoldarse al ritmo competitivo del profesional.

Aquellas personas que demuestran más resistencia a la producción de glóbulos rojos para compensar la falta de oxígeno necesitan subir a cotas más altas para lograr los mismos beneficios, pero esto aumenta también los riesgos para la salud. La altitud puede tener efectos negativos sobre el organismo y causar mareos, vértigos, cefaleas, falta de apetito, insomnios o elevaciones de la presión arterial, hasta que el cuerpo se vaya aclimatando a la nueva situación. Por ello, al principio es recomendable comenzar con ejercicios suaves como caminar y mantenerse bien hidratado, para contrarrestar el hecho de que la humedad relativa del aire es menor y esto causa una mayor pérdida de líquido corporal.

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Muchos atletas ven el entrenamiento de altitud como una ventaja: estimular al cuerpo para producir más células sanguíneas rojas. Una vez regresado a un ambiente “rico en oxígeno” a nivel del mar, les capacitará para transportar más oxígeno a los músculos pero hasta ahora, muchos atletas pensaban que tenían que permanecer durante largas estancias en estos lugares gran altitud. Los trabajos científicos publicados recientemente y las pruebas mostradas en la práctica por entrenadores de reconocido prestigio, muestran que varias estancias de tan sólo tres semanas (en ocasiones menos) a una altitud moderada (4.800 a 2.300 metros), supone un período de tiempo suficiente para que se obtengan beneficios fisiológicos que aumenten el rendimiento, una vez se ha regresado a nivel del mar y el cuerpo se haya aclimatado a las nuevas condiciones bajas. Estas estancias de tres semanas a altitud, parece ser beneficiosas para los deportistas de fondo, ya que las investigaciones demuestran que tres semanas son un periodo suficientemente elevado para aumentar las concentraciones sanguíneas de células rojas, y suficientemente corto para qué la forma física general del deportistas no se deteriore como se ha podido comprobar en estancias de varios meses a altitud.

Lo más importante a la hora de entrenar en altitud es que se realice un período previo de preparación del organismo y una posterior re-adaptación, tanto física como psicológica. En las sesiones posteriores al entrenamiento en altitud el rendimiento del deportista sufrirá altibajos, descendiendo en los primeros días para mejorar en los siguientes.